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Nuevas sensaciones
Author: 
Sexo anal
08-May-2019
188
Nuevas sensaciones
Acá le cuento como fué la primera vez que Marcelo me penetró mi culito.
Hola a todos. Para mi es muy estimulante saber que al otro lado de mi pc existe gente tan bella como ustedes que toman un poco de su tiempo para leer mis relatos e inspirarse.

Espero que hayan podido disfrutar "recuerdos de mi primera vez 1 y 2". A petición de mis amados lectores les contaré hoy como fue que descubrí el sexo anal.

En el mes de diciembre del 96 Marcelo se fue a vivir conmigo. Llegó un sábado, con 5 maletas y 10 cajas, llenas de material de trabajo y libros, poca ropa, porque cada vez se pasaba mas tiempo en mi casa que en la de él. Opto por vender todo lo que le recordara su vida pasada. Y se quedó junto a mi.

Yo estaba muy ansiosa ya que mis padres y mis 4 hermanos (a si, no les había contado que soy la menor de 5 hermanos todos hombres) no estaban muy de acuerdo con mi relación. Era un reto para la familia, que Marcelo se fuera a vivir junto a mi.

La tarde en que llego ya me disponía a decorar mi casa de navidad, cosa que no pude hacer hasta que reorganizáramos todo el pequeño espacio que teníamos para los dos.

En la sala quedó organizada por un sofacama 2 poltronas y una pequeña mesita ce centro, 2 caballetes, un armario lleno de materiales varios bien organizado en cajitas, una mesa de trabajo de joyas y una biblioteca con todo tipo de libros. La cocina quedo talcual, igual el no le interesaba inmiscuirse en la organización de ella, solo pensaba en cocinar y dejar un desorden total, eso si lo que hacia era tipo gurmet!

La habitación siguió igual, yo había dispuesto un espacio en mi closet para él. Mi cama era doble, y así se quedó.

Las paredes del apartamento eran blancas, el piso era de madera, demasiado sencillo para mi gusto, pero que se le va hacer? Tampoco tenia el presupuesto para poderlo decorar como quería.

El baño estaba completamente embaldosinado. El piso era de baldosa negra, las paredes con baldosas blancas y una cenefa negra a un metro y medio del piso. Toda la cerámica (cisterna, lavamanos y colgatoallas) negra. La ducha estaba separada por una división de vidrio transparente, frente a ella había un espejo de techo a piso y de pared a pared, eso si lo había puesto yo siempre me ha gustado verme al espejo. La ducha colgaba del techo, de tal forma que caía un chorro fuerte en forma vertical, a mi me encantaba.

La primera noche fue totalmente extenuante, decidimos dejar el apartamento en completo orden, ya que la semana comenzaba y no tendríamos tiempo de arreglar.



A la mañana siguiente nos levantamos cuando el reloj marcaba las 11:33 a.m., fuimos directamente al baño. Él abrió la llave y nos sumergimos desnudos bajo un espectacular chorro de agua caliente, al compartir mi espacio con "mechas" (asi le decía a Marcelo) era todo un placer el baño. El me enjabonaba la espalda y yo miraba nuestro reflejo en el espejo con el mentón apoyado en los brazos que estaban recostados en el vidrio de la división, mechas bajó a la altura de mi cola y se arrodillo.

-deberías depilarte un poco amor- comento mientras hurgaba mis nalgas.

-para que? así estoy bien y tu no te has quejado hasta el momento-

sin darme oportunidad de quejarme, me separo las piernas, colocándome una sobre su cadera, tomo el jabón, formo bastante espuma, estiró la mano y se apoderó de la cuchilla de afeitar.

-quédate quieta no te quiero lastimar-

sentí como se deslizaba la cuchilla por medio de mis nalgas. El las separaba. Lo poco que alcanzaba a ver en el espejo era su cara como si quisiera plasmar su mejor obra de arte en mi.

-baja la pierna y sube la otra- mientras se cambiaba de lado.

Al hacer el cambio de pierna, sentí mis nalgas completamente suaves. Me gusto la sensación. Siguió muy delicadamente con su obra maestra.

-estas lista-

-me puedo ver?-

-tendrías que ponerte en cuatro de espalda al espejo- me dijo mientras se enderezaba y abría la llave.

-que tal se ve?- le di la espalda, le mostré la cola y separé mis nalgas.

-apetitoso, muy apetitoso-

-te dije que no, aun no- me enderecé y me di media vuelta.

El se reía, era lo mejor que hacía cada vez que me proponía el sexo anal y yo me negaba.

Se puso la mano en la barbilla, se la rasco y guiño un ojo.

-creo que no he terminado aun-

me tomo de una mano y me halo de nuevo a la ducha. Me hizo abrir las piernas y empezó a depilarme mi conchita.

-es verdad que no estoy tan peluda como la primera vez pero así esta bien, déjame quieta-

-te quiero completamente pelada-

fue una sensación excitante sentir como me abría los labios y con mucho esmero me pasaba la cuchilla hasta quedar completamente limpia de vellosidades.

-ahora si. Lista!-

yo estaba más que lista, la imagen que vi frente al espejo me termino de excitar. Estaba completamente lampiña. No había ni un pelito en mi cuerpo.

Nos terminamos de bañar y nos dirigimos a la habitación.

-ven te doy un masaje- me dijo mientras tomaba el pote de crema del closet.

Me quite la toalla y me acosté en la cama boca abajo.

-date la vuelta, comenzaremos por delante-

tomo gran cantidad de crema, la froto en sus manos y comenzó por los brazos, frotaba sutilmente, haciendo presión con sus dedos. Siguió con el pecho y el cuello, tomo mas crema y la puso fría en mis senos, eso me hizo estremecer. Mi oleada de excitación iba en aumento, masajeo tiernamente cada uno, se detuvo un poco en los pezones, jugó con ellos se acerco y los mordió.

-oye! Eso no hace parte del masaje-

-tu no sabes de masajes, baja la cabeza y déjate- diciendo esto bajo por medio de ellos y continuó con la pancita, sus nudillos eran ágiles en el masaje, contorneaba mis costillas y deslizaba sus manos por mi cintura, continuo por el monte de venus, estiró los labios hacia arriba y aprovechó para curiosear como estaba mi clítoris, mas crema fría, mmmm, levantó mi pierna derecha y la apoyo en su pecho. El masaje fue doble, sus manos en mi pierna subían y bajaban, mis dedos del pie en su boca donde la lengua me excitaba. Siguió el mismo plan de masaje en la otra pierna.

-no mas, ven y me posees un poco- le dije con tono jadeante.

-no seas desagradecida, no todos los días se recibe un masaje así y además gratis- me dio media vuelta. Quede de espalda. Sentí un chorro de crema en mi espalda, sus manos ablandaron por completo cada músculo de ella.

-que bien se siente- dije complacida.

Me pidió que me arrodillara y me recostara sobre las piernas, con la cabeza entre las rodillas. Yo muy ingenua, le hice caso pensando que el iba a continuar con mi masaje de espalda. Pero él no pensaba lo mismo, mientras me acomodaba el se despojaba de su toalla y se aprontaba de crema su pija. Fue demasiado tarde para moverme. Se acostó sobre mi, su pija quedo en mi ano, con su mano la movía ágilmente haciendo aumentar mi excitación, su otra mano buscaba mi clítoris. Quede completamente sometida a su voluntad, empecé a sentir como cedía mi ano a su masaje... entró un dedo y me estremecí mmmmmmm, al mismo tiempo entro en mi vagina otro dedo, ahhh que bien se siente!.

-ahora si, no te me escapas- me decía riendo.

En ningún momento me intimidó, trate de librarme y someterlo a mi, pero fue imposible, ya conocía mis puntos, apretó con 2 dedos mi clítoris, me hizo saltar de placer... continuó. Con un dedo dentro de mi ano y los otros cuatro haciendo antesala para la pija era inevitable la penetración. Como pudo me beso, ya no pensaba en el dolor, pensaba en el placer, al relajarme fue mas sencillo, introdujo otro dedo y el glande., saco suavemente los dedos y me tomo un seno. Quietud total, solo se escuchaban nuestras agitadas respiraciones...

-te amo!-

-que?- dije tratando de descifrar lo que por primera vez me decía, cuando me penetro lenta pero firmemente.

-que te amo! Te digo-

ahhhhhhhhhhhhhhhh, fue lo único que se escucho, fue mas de emoción que de dolor, porque a la hora de la verdad no me dolió.

Se movió suavemente, tomo de mis jugos y ayudo a lubricar el hoyito recién violado.

Se siente diferente, mas intenso, mas ansioso.

-muévete, muévete, lo necesito-

le suplicaba, me enloquecía sentirlo completamente quieto dentro de mi, cuando todas mis paredes rectales estaban en plena convulsión...

me estaba enloqueciendo esa sensación tan extraña. Mmmmmmmmmm

-hazme lo que quieras, pero hazlo por favor que lo necesito-

Sentía su respiración en mi oído fuerte y muy agitada, muy agitada.

-disfrútalo- me decía a la vez que sentía su pene crecer debido al grado de excitación que teníamos.

-trata de respirar lentamente y apretar tus nalgas-

-ahhhhhhh- grito de placer –eso está muy bien, puedes apretar un poco mas?-

-uhu- dije ahogadamente, ya que tenia todo su peso sobre mi, además sentía todo lo que estaba pasando, cada leve movimiento, de él y mío, sentía mucho más que una penetración vaginal. Nunca antes había estado tan excitada. Necesitaba desesperadamente calmarme, levante un poco la cabeza para tomar aliento, toda la almohada estaba empapada de sudor y aún seguía escurriendo sudor de mi frente y resbalar por mi piel hasta la nariz, sucedía lo mismo con mi mechas.

Tome un respiro mientras apretaba fuertemente las nalgas. Ahhhhhhhhhhh mmmmmmmmm, gritamos los dos, y nos enderezamos, el sudor resbalaba de mis axilas, hasta las tetas, por los brazos y el vientre.

Ya estábamos en cuatro, yo apoyada en mis rodillas y mis codos y el acostado sobre mi espalda, una mano en la cama y otra en mi vagina, solamente puesta porque no podía hacer nada por que toda la atención estaba en mi parte trasera, tenía además las rodillas bien apoyadas.

Empezó un movimiento brutal, mete, saca, mete, saca.... suave pero firme. Yo apretaba las nalgas para sentir todo lo que estaba pasando, estábamos hechos un mar de sudor, queríamos terminar debido al cansancio, pero todo lo que sentíamos nos obligaba hacerlo lennnntameeente!

Dejé caer sobre la almohada mi cabeza, eso me permitió ver algo de lo que sucedía atrás, observe la mano quieta y por entre los dedos escurrir gran cantidad de liquido viscoso amarillo transparente que provenía de mi vagina y llegaba hasta la cama.

-mechas ya viste como me tienes?- el seguía moviéndose yo no sabía donde disfrutar mas y son lo que sentía o con lo que veía.

-si, claro te siento plena, siento cada milímetro de ti-

-no me refiero a el placer. Mira un poco debajo de tu mano- se quedó quieto para poder contemplar lo que sucedía.

-madre mía, como estas de jugosa- sentí un palpitar de su verga en mi ano. Acercó con mucho cuidado la mano que tenía en mi conchita, recogiendo la mayor cantidad de liquido que pudo.

-mira todo esto muñeca, huele delicioso- acercó su nariz a la mano y comio.

-mmmmmmmmm, que rico que sabe, estas delicioso- me acercó la mano.

Probé –es un manjar- dije viéndolo saborearse lo que quedaba en la mano.

Contínuo con su movimiento, ahora circular, dentro y fuera.

-mas, dame más, quiero mucho mas- dije en tono de orden.

Sentí como empezó con mas fuerza y aceleraba. Nunca lo había escuchado gemir como esa domingo.

Yo me sentía plena, miré y de nuevo mi vagina escurria mas liquido, lo tome con mi mano, al rozar mi clítoris no pude aguantar, lo esparcí todito en mi conchita y pase un poco por la verga de mechas, para poder lubricar mejor.

Aumento el placer, el hacia su trabajo a la perfección y yo me dediqué a consentir, delicadamente mi clítoris.

No pasaron muchos minutos cuando llego.

-ahhhh nena, me vengo!!!- susurro muy agitado.

Yo estaba al borde, friccioné febrilmente mi clítoris, para acabar al tiempo.

Se tensionó por completo y estallo

-ahhhh, ahhhh, ahhhh,- gritaba de placer, mordí la almohada y escuche un grito ahogado en mi. Sentí como me daba abundante leche para mi ano y como toda mi cavidad anal sufría una oleada de espasmos fuertes, sintiéndolo hasta la vagina y uniéndose a las contracciones clitoriales.

(Es impresionante todo lo que se llega a sentir en un hueco que nosotros tenemos en el olvido, haciendo el trabajo "mas sucio" del cuerpo.)

Al depositar toda su leche en mi, él se sintió morir, ya no tenía fuerzas para nada, aparte que estábamos sin desayunar.

-no puedo dar una más-

-sácalo lentamente- le dije mientras me incorporaba. Al sacarlo experimente un placer nuevo, me estremecí. Salió parte de leche y escurrió por mis piernas. Se acerco y la lamió junto con mis jugos.

-eso está súper para terminar mi masaje-

su lengua era muy ágil. Me limpió desde el ano, pasando por la vagina y bajando por las piernas.

Al terminar me di media vuelta lo tomé por el cuello, nos besamos y lo traje hacia mi,

-te amo, no lo dije solamente para poderte penetrar. En serio, te amo- caímos en la cama totalmente rendidos. El fue mi cobija y yo su colchón. Miré el reloj despertador y marcaba las 5:10 p.m. la mejor forma de pasar un domingo. El primer domingo viviendo juntos.
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